El encargado de un campo de la localidad de Alvear denunció un hecho de abigeato, por la faltante de 23 vacunos, sin embargo, la Policía descubrió que los empleados borraron contenido de cámaras de seguridad y que movían cientos de animales "en negro". Lo que comenzó como una denuncia por el presunto robo de hacienda dio un giro de 180 grados y destapó una presunta evasión, y movimientos clandestinos de ganado. El responsable del establecimiento, que pretendía ubicar a una supuesta banda de cuatreros, terminó en la mira de la Justicia y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) por un manejo irregular de sus rodeos.
La investigación se inició formalmente tras la denuncia por la desaparición de animales en el establecimiento “El Pinal”. La Policía Rural y Ecológica buscó indicios del delito, sin embargo, los peritos se encontraron rápidamente con un escenario que no encajaba con el modus operandi habitual del abigeato: no había alambrados cortados, portones violentados ni rastros de faena clandestina en las inmediaciones. Al profundizar la investigación detectaron traslados mediante arreos y camiones, pero sin guías de transporte, sin documentación respaldatoria y ocultando los datos a la autoridad policial, violando las normativas vigentes.
El hilo de la investigación condujo a los efectivos hasta el establecimiento "Las Cuatro", donde realizaron un conteo y se detectaron 248 animales ocultos pertenecientes al mismo productor que denunció el robo. El lote "en negro" estaba compuesto por: 118 novillitos, 102 vaquillas, y 28 vacas.